Casa Colibrí, sabores de Malinalco

 Casa Colibrí, sabores de Malinalco

A Malinalco se llega para recorrer su célebre zona arqueológica (por ahora cerrada debido a la pandemia) y admirar de cerca los frescos del Convento de la Transfiguración, aún habitado por monjes agustinos y, a un costado, la Iglesia del Divino Salvador. Lo cierto es que este Pueblo Mágico del Estado de México echa raíces en el alma a través de los sabores que se pueden deleitar en algunos de sus restaurantes. Te contaremos de uno: Casa Colibrí.

Un rincón donde el corazón se regocija

Aquí vivirás la experiencia a través de los cinco sentidos. Desde Casa Colibrí, la mirada viaja entre frondosas e imponentes montañas. El oído se deleita con el cantar de las aves, que sobrevuelan este Pueblo Mágico, uno de los más bellos de México.

El olfato es seducido por el aroma del pan recién horneado. El gusto se enriquece con las recetas ancestrales de cocineras tradicionales mexiquenses. Y el tacto es imposible tenerlo quieto cada vez que un platillo llega a la mesa.

Esto es sólo una probadita de lo que se vive cuando uno cruza la puerta de Casa Colibrí, la parada gastronómica perfecta para viajar por los sabores de este rincón del Estado de México.

La mejor vista de Malinalco

Es irrefutable: Casa Colibrí además de ser la escala gastronómica imperdible, también es el mejor lugar para apreciar en todo su esplendor los paisajes que Malinalco regala. ¿Por qué? Muy simple, se ubica en la esquina más concurrida, justo donde convergen la Plaza Principal y la calle Vicente Guerrero.

Casa Colibrí: de la tierra a la mesa

Situado en una bella casona de principios de 1900, este restaurante conquista a residentes y viajeros con platillos creados en su mayoría con ingredientes locales, recién cultivados en las afueras del pueblo o comprados directamente con los marchantes de la plaza, mismos que dan júbilo, todos los días, al corazón de Malinalco.

Redaccion Verbofobia

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