La lucha de las mascarillas se abre al mundo tecnológico

 La lucha de las mascarillas se abre al mundo tecnológico

En plena discusión por las mascarillas de tela, higiénicas, FFP2 y las FFP3, el mundo tecnológico se centra en un producto, más allá de su temporalidad, que lleva casi un año siendo cotidiano y parece que no se irá tan pronto de los hogares, trabajos y calles.

En el pasado CES de Las Vegas, celebrado este mes de enero, las tecnológicas Razer o LG hicieron gala de sus dispositivos. Precisamente, la surcoreana es la primera en convertir en inteligente este producto tan básico desde mediados del año pasado.

Innovación para la salud que va desde telas que inactivan el SARS-CoV-2 hasta la solución de los filtros HEPA H13 de LG. Precisamente, esta última ya está disponible en el mercado español, pero aún no cuenta con el certificado que homologue su eficacia contra el nuevo coronavirus.

LG asegura que la mascarilla elimina el 97,3% de virus y el 93% de bacterias. Para ello hace uso de dos filtros Hepa H13 se colocan en los laterales y «además purifica el aire que respiramos», explica la compañía a este periódico.

Las mascarillas FFP2 logran retener cerca de un 92% de capacidad de retención. Las N95, del 95%

Construida en plástico, la solución de la surcoreana incorpora un pequeño accesorio que se acoplará a la boca y a la nariz para sellar las vías respiratorias. Se trata de una mini mascarilla de silicona que va acompañado de un filtro desechable

Este dispositivo cuenta, asimismo, con un pequeño sistema de ventilación para purificar el aire que entra por nuestra nariz y boca. Un nuevo sistema, totalmente, diferente a las mascarillas FFP2 y FFP3, ya que cuenta dos sistemas que permiten una buena ventilación para ayudar en los veranos.

Dependiendo de las circunstancias, se pueden fijar tres velocidades distintas. Además, cuenta con un sensor de respiración que aumenta el flujo de aire cuando estás inspirando

Sin embargo, toda esta tecnología necesita espacio y, sobre todo, pesa. La Puricare de LG pesa 130 gramos y en algunas ocasiones impide la visión, especialmente, del suelo.

La firma surcoreana asegura también que, debido al componente tecnológico instalado en la mascarilla, el dispositivo no se debe mojar para permitir su correcto funcionamiento.

¿El fin del vaho?

A pesar de su tamaño, LG ha tratado de plantar cara al vaho que empaña los cristales de las gafas. Ese sellado integral de la Puricare permite que la visión, aunque reducida por el uso de la máscara, no se vea disminuida con el empañamiento de las lentes.

El pasado mes de marzo, la china Xiaomi se lanzó a este mercado con una mascarilla eléctrica «capaz de purificar el aire hasta un 95%» y que se puede recargar con un USB

Cuenta con cuatro filtros, uno de ellos HEPA, uno de metal exterior, uno de papel esterilizado que impide que entre gérmenes y el último, una capa de tela resistente al agua y que previene la humedad.

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